Instituto Heráldico de Buenos Aires
  La función heráldica
 

 

La Función Heráldica
* por el Prof. Rubén Alberto de Gavaldá


La simbología, como manifestación intelectual de la cultura, tiene en la heráldica su expresión mas refinada. La ciencia del blasón o de los escudos de armas recién se inicia en el siglo XII de nuestra era, pero tiene raíces profundas en la historia de la humanidad, remontándose al momento en que a través de una figura el hombre intentó expresar y perpetuar una idea.
 
El origen de los escudos de armas ha sido diversamente tratado por muchos autores, algunos de ellos fantasearon sobre las circunstancias y las fuentes históricas. Fernán Mexía escribía en su “Nobiliario Vero” que los primeros escudos de armas se conocieron durante la rebelión de los Angeles, y que al luchar contra Lucifer, los ángeles de San Miguel se defendían con escudos blancos y cruces rojas.
 
Otros se remontan a siglos antes de Jesucristo, sosteniendo que ya griegos y romanos hicieron uso de escudos y linajes. Los hermanos García Carraffa, señalan en su obra “Ciencia Heráldica o del Blasón”: “Las armas o armerías fueron desde sus orígenes y hasta el siglo X solamente jeroglíficos, emblemas y caracteres personales y arbitrarios, pero no señales de honor o de nobleza que trascendiesen a la posteridad y pasaran de padres a hijos. Este nuevo significado comenzaron a tomarlo las armerías en el siglo X y como consecuencia de los torneos, habiéndose regularizado su uso, su método y sus reglas en los tres siglos siguientes.- En un principio, y durante mucho tiempo, fue la heráldica un arte esencialmente práctico a los heráldicos profesionales, pero a contar del siglo XVII, y mucho mas en nuestros días, la heráldica ha ido tomando cuerpo entre las ciencias auxiliares de la historia y su conocimiento viene a ser indispensable al historiador, al arqueólogo y al biógrafo.
 
Hasta el año 1066 en que se celebró en Francia el primer torneo regulado por Godofredo de Preuilly, los escudos de armas no se ajustaron a las leyes de la heráldica.- Las Cruzadas generalizaron el uso de los escudos y los hicieron hereditarios, importando también algunos términos como azur, sinople y gules, que se tomaron de los idiomas orientales y que se hicieron técnicos en la ciencia heráldica. Los caballeros cruzados llevaban la cruz pintada sobre sus escudos y de ahí se originó la costumbre de blasonar en cuarteles. A ellas se fueron añadiendo figuras simbólicas que recordaban hechos gloriosos y singulares aventuras.
 
 
El siglo XII señala la aparición de los primeros blasones, que durante el siguiente se extienden por toda Europa, adquiriendo características propias en cada nación. Su uso empieza a ajustarse a reglas, sancionadas por el derecho público, y esas reglas constituyeron la base de la ciencia heráldica, que hoy ha sido definida como ciencia, que, por medio de emblemas y esmaltes, sirve para diferenciar unos linajes de otros.
 
La sencillez y la precisión deben ser dos elementos fundamentales del fenómeno heráldico, una ausencia de sencillez puede derivar en vaguedad y confusión, un exceso de precisión por el contrario, puede llegar a desvirtuar una representación, variando su composición y añadiendo elementos superfluos y ajenos al sentido mismo de los emblemas.
 
El blasonamiento debe renunciar a todo aquello que es propio de la libertad del artista, como en los ornamentos, y limitarse a lo que es esencial, como una partición, un esmalte, una figura, una posición peculiar, etc. Será importante advertir a quien se inicia en el conocimiento de la heráldica, que la lectura o descripción de un emblema heráldico se realiza a la inversa, es decir, como si se contemplara una figura humana, su lado derecho será nuestra izquierda y su lado siniestro nuestra derecha.
 
 
Los Esmaltes del Escudo
Los metales y colores, con los que se pinta tanto el campo del escudo como las figuras, reciben el nombre genérico de esmaltes, siendo éstos, dos metales y cuatro colores.- Los primeros son el oro y la plata; los segundos son el gules o rojo, azur o azul, sinople o verde y sable o negro.- El púrpura o violado no se considera verdaderamente heráldico.
 
Ø      El Oro simboliza heráldicamente nobleza, magnanimidad, riqueza, poder, luz constancia, sabiduría y se expresa gráficamente con color amarillo.-
Ø      La Plata es insignia de pureza, integridad, obediencia, firmeza, vigilancia, elocuencia, vencimiento, y se expresa en color blanco.-
Ø      El Gules denota fortaleza, victoria, osadía, alteza, ardid.-
Ø      El Azur representa a la justicia, celo, verdad, lealtad, caridad, hermosura.-
Ø      El Sinople denota esperanza, fe, amistad, servicio, respeto.-
Ø      El Sable, prudencia, tristeza, rigor, honestidad, obediencia.-
 
 
Distinguir los metales y colores, cuando éstos aparecen pintados con su color correspondiente, no supone dificultad alguna, pero sí cuando el escudo está tallado en piedra o dibujado a pluma o a lápiz, sin ninguna coloración, salvo que al pie del mismo se acompañe su explicación detallada.
 
Para superar este obstáculo, se empleó al principio el método de poner iniciales a los colores.- Otros introdujeron el uso de las siete primeras cifras (púrpura inclusive), que colocaban en las láminas, grabados y esculturas, simbolizando así los esmaltes que no podían expresar de otra forma.- Sin embargo, será el jesuita Pietra Santa, el que conciba la idea actual de representar los colores mediante señales gráficas.- De esta manera representó el oro con puntitos, la plata sin señal alguna, dejando en blanco el campo que le corresponda,.- El gules lo señaló con líneas verticales, consideradas siempre desde lo alto del jefe o de la punta; el azur con líneas horizontales desde el flanco diestro al siniestro; el sinople con líneas diagonales desde el ángulo diestro del jefe al siniestro bajo la punta; el sable con líneas transversales y verticales o con fondo negro.- Según este código al grabar o dibujar un escudo, se han de indicar con estos signos gráficos el esmalte o el color, no sólo del campo, sino también de cada una de las figuras, entendiéndose que de no marcarse signo alguno, el campo es de plata, y las figuras de su color natural.-
A los esmaltes dichos se añade el color de la carne llamado carnación, para representar algunas partes del cuerpo humano, y también los colores al natural de animales, plantas, frutos y sombras.-
En este capítulo debemos incluir los forros, en sus dos versiones: de armiños y de veros.-
Armiño es el campo blanco sembrado de unas manchitas a manera de mosquitos negros, que significan la inclinación divagante que tienen los hombres a ir por mar y tierra, también representan la pureza.
 
Por veros, se entiende unas copas o vasos de vidrio que se representan en heráldica en forma de campanitas o sombrerillos, siempre en plata o azur.
 
 
Análisis espacial del escudo de armas
El campo: por este término entenderemos la superficie interior donde se pintan las piezas y las figuras del blasón.- En él cabe considerar los diversos puntos del escudo, que no son sino unos espacios ideales que sirven para definir la situación de las piezas y figuras en el mismo.- El campo es todo el espacio interior del escudo.- Cada uno de los puntos espaciales del campo va a tener un nombre propio que lo distinga de los demás, al tiempo que sirve para darnos conocimiento exacto de la ubicación que tienen las distintas piezas y figuras dentro del blasón.- La división de la figura nos permitirá conocer con facilidad los puntos fundamentales del blasón.
 
Las particiones surgen como resultado de tratar de unir en un solo escudo dos o más linajes. Si bien el escudo buscaba inicialmente ser distintivo de su titular, posteriormente comenzó a particionarse para poder incluir en él otros linajes.-
 
Los cuarteles son cada uno de los sectores resultantes de las particiones.- La cantidad de divisiones va de 1 a 64, aunque existen casos en que el número de particiones excede lo estipulado.- Se denomina contracuartelado al escudo cuyas particiones son diversas y complejas.- De esta manera se pueden representar los linajes que, a través de la historia, conforman el escudo de familias de alta hidalguía y nobleza.-
 
 
Figuras o piezas del Escudo
Por piezas o figuras entenderemos todos los objetos colocados en el campo del escudo. El número que de los mismos se admite en las armerías de las diferentes naciones es ilimitado, ya que son emblemas de las cualidades del poseedor del escudo, de las de su solar, de sus ascendientes, de los diferentes sucesos de familia, de las mil orientaciones y episodios que, al influir en su vida, determinaron la realización de actos singulares y honoríficos. Esta diversidad trae forzosamente aparejada la necesaria clasificación para su enumeración y estudio.
Cuatro grupos de figuras admite la heráldica, a saber: 1º figuras propias o heráldicas; 2º figuras naturales; 3º figuras artificiales; y 4º figuras quiméricas.
 
Figuras heráldicas
Son las que están formadas por diferentes signos de convención, y se llaman así no sólo por ser las en uso en las armerías y las más esenciales del blasón, sino también porque representan las mismas armas que los caballeros traían para su uso y defensa, y simbolizan las heridas que recibían en las batallas, tanto sus personas como sus escudos.
 
Figuras naturales
Son las que la heráldica saca de la naturaleza, y se distribuyen en nueve grupos: astros, elementos, figuras humanas, cuadrúpedos, aves, insectos, reptiles, peces, plantas y minerales.
 
Figuras artificiales
Representan a los elementos, fuego, aire, tierra, y agua y a las cosas inanimadas producidas por el hombre.
 
Figuras quiméricas
Engloba todos aquellos seres creados por la imaginación del hombre, y que no existen en la naturaleza, y la mayoría están tomados de la Mitología.
 
 
 
Leyes fundamentales de la Heráldica
Jamás debe ponerse en los escudos metal sobre metal, ni color sobre color.
Las figuras propias de la armería deben estar siempre colocadas en el lugar que les corresponde y de ningún modo puestas “sin orden ni concierto”.
Las figuras (naturales, artificiales o quiméricas) cuando se trate de una sola, lo correcto es colocarla en el centro del escudo, sea cualquiera su tamaño, sin que jamás toquen los extremos del campo.-
En los casos de figuras que no son piezas honorables, y existen en el escudo en número de tres, se ponen dos en jefe y una en punta.
  
  
 
Signos externos del Blasón
Se refieren estos signos a determinados ornamentos exteriores de un escudo, cuyo uso está reservado para determinar circunstancias especiales que concurren en el individuo que los emplea. No se colocan nunca en el campo del escudo, y por esa razón los llamamos signos externos. Unos de esos signos lo son de nobleza y reciben, por eso, el nombre de atributos nobiliarios y otros son simples ornatos externos, que nada tienen que ver con la nobleza.
Muchos son unos y otros. Al grupo de los atributos nobiliarios pertenecen los mantos, coronas, cascos, cimeras, lambrequines y veneras de órdenes militares. Al grupo de simples ornamentos exteriores pertenecen las bandas y estandartes, sostenes, los gritos de guerra, las divisas, collares y las condecoraciones.- Igualmente pueden ser incluidos en este último grupo los atributos jerárquicos de la milicia y de la iglesia, estos últimos perfectamente definidos.
 
 
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